De amor y sangre

 

¿Quién soy yo?

 

Nunca me han gustado las presentaciones y tampoco sabría cómo hacerlo; es decir, ¿qué es lo que debería contar sobre mí para que me conozcáis mejor?

Empezaré por lo que se considera esencial: mi nombre es Cordelia. Físicamente no llamo demasiado la atención en los tiempos que corren: mi pelo es castaño y mis ojos no tienen un color definido, dependen de la sed; pasando del verde más oscuro al amarillo o el rojo.

Mis labios tienen un suave color azulado, al igual que mi piel, la cual suele ser fría al tacto.

Mi cuerpo es esbelto y mis movimientos son gráciles; puedo pasear entre mortales sin ser detectada y eso es lo que hago, preferiblemente durante la noche.

Hablar de mí misma no es algo que se me dé bien y unas pocas líneas no van a poder describirme… Prefiero hacerlo sobre las cosas que viven a mi alrededor y que nadie tiene en cuenta, porque me cautiva perderme en esos pequeños detalles que están escondidos por todas partes.

Hace mucho tiempo que no escribo algo que no esté destinado a permanecer en un cajón.

La última vez que lo hice fue hace siglos, después de sumergirme —literalmente— en el infierno. Lo que escribí se llamó «Ascensión».

Es una biblia oscura en la que entre otras cosas, se describe a los demonios que viven en la Torre del Deseo y a la primera raza que pobló la Tierra (…).

Lo más curioso es que mis pensamientos acerca de la humanidad no han cambiado, siguen siendo los mismos; pues soy de la opinión de que no se puede vivir el presente ignorando el hecho de que hay una gran verdad escondida en detalles tan simples como una roca.

Suelo llevar un diario conmigo; hacerlo me ayuda a no perder el juicio. Es por eso que aquí encontraréis algún que otro párrafo de él: son pensamientos, apuntes o derroches que parece que vengan sin ton ni son, pero es que en ocasiones no sé expresarme de otra forma y tampoco sé cómo dirigirme a un posible lector. Además es la única manera de llegar a él, de comunicarme con… alguien que perdí.

Quiero creer que esto que escribo tiene algún sentido, que tal vez con mis palabras pueda transferiros mi visión de este mundo, para que así podáis ver más allá de lo que se os ofrece en bandeja. Contagiaros mis ganas de saber, de resolver las dudas aun teniendo que buscar hasta en el filo de lo imposible para hallar la respuesta; aunque por ello os sintáis excluidos de una larga fila que no lleva a ninguna parte.

Os lo digo yo, que soy una de las supervivientes de la primera etnia que existe desde el principio de los tiempos, que he observado siglo tras siglo a los humanos…

Y me entristece… ¿Pero qué os importa lo que pueda sentir yo? Sólo soy la esposa de la noche.

Vurdalak, Strigoiul, Upiro

Pero lo que más me desagrada es el término «chupa sangre»; es tan vulgar…

Sí, es cierto: soy un vampiro. Y camino entre el gentío como si fuera una humana más.

Pensáis que es imposible que existan seres diferentes a vosotros. Creéis que sólo se puede creer en lo que se ve.

… Y sin embargo yo estoy aquí.

 


Fragmento perteneciente a «De amor y sangre», novela inspirada en el mundo de ‘Goetia’.

© Némesis Fuster. Todos los derechos reservados.

 

Volver