Yolovi, el planeta de las ilusiones

Año 12.636 de la era de las flores en Yolovi — Año 2018 en la Tierra.

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Hace poco tiempo que llegué a vuestra tierra. Vine de Yolovi, el planeta de las ilusiones. Se encuentra a muchos años luz de aquí.

Para presentarme tendría que deciros cuál es mi nombre, pero no tengo. Allí no es necesario tenerlo.

No hay suficientes nombres distintos para cada uno de nosotros y a nuestro alcalde no le gustan los números, por lo que evidentemente no quiso que nos identificásemos mediante un número.

 Os preguntaréis cómo nos llegan las cartas entonces, ¿verdad?: simplemente llegan.

 Lo mismo sucede cuando tienen que llamarnos: sabemos quién es quién y no hace falta nada más.

Es cierto que al principio tuvimos algunos problemas en sitios como centros de salud, donde se avisaba al paciente de que era su turno describiéndolo; y claro a veces había confusiones.

Por eso convocaron a todos los conserjes que atesoraban trajes de lunares en sus armarios, y los invitaron a asistir a una importante reunión que se llevó a cabo en los pabellones del arcoíris.

 Se reunieron durante semanas para debatir y finalmente decidieron que ya que el alcalde no quería saber nada de números y no había suficientes nombres para todos, lo mejor sería utilizar colores.

—¡Es una idea excelente! —exclamaron al unísono.

Pero entonces se dieron cuenta de que no existían suficientes colores.

Se llevaron las manos a la cabeza, no sabían qué hacer.

Así que citaron a los magos, hechiceras, cocineros y artistas de todos los puntos de la galaxia.

Entre todos consiguieron crear la Ciencia de los Colores y solucionaron así el gran problema que atravesaba Yolovi.

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Se imparten clases sobre esta materia en los colegios e incluso hay un periódico que publica los nuevos hallazgos en la portada cada día.

Los lecheros se encargan de dejar el periódico delante de las puertas de todos los habitantes y lo leemos con devoción.

 Que por cierto, ahora que menciono al lechero, ¿por qué la leche aquí es de color blanco y no se queda pegada al fondo del vaso?

Allí es de color verde, como las vacas. Los niños y las niñas disfrutan librando batallas con ella, se la arrojan unos a otros y los pegotes se quedan incrustados por todas partes.

He intentado acostumbrarme al sabor de ésta pero no lo consigo. Creo que a los humanos tampoco les gusta mucho, porque suelen mezclarla con otros ingredientes. Algunos logran que no se queden dormidos cuando van de un lado a otro con mucha prisa. ¿Por qué no pueden dormir si tienen sueño? ¿Adónde se dirigirán?

En Yolovi las cosas son mucho más divertidas, nada que ver con la rutina que acompaña a la gente aquí: desde que son pequeños tienen que hacer cosas que puede que no les apetezca hacer, como comer cosas extrañas  —las coliflores por ejemplo. ¿Quién decidió que la coliflor es algo comestible?—. También tienen que tener horarios para levantarse y para acostarse. Y no siempre pueden meterse en charcos cuando llueve.

Sin embargo allí sí que lo hacemos, de hecho dejamos todos los quehaceres para salir a la calle y disfrutar de esa sensación, de mojarse hasta los calcetines. De reír hasta no poder más.

Algo tan simple como arrastrarse con una bolsa de basura ladera abajo, en una montaña nevada, ocasiona posteriores recuerdos imborrables.

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También consideramos que el amor y los momentos son muy importantes. Se viven plenamente.

En Yolovi las parejas están juntas para siempre, pase lo que pase; porque nunca dejan de quererse.

¿No creéis que el amor puede darte el ánimo necesario para beber ese líquido que logra que no te quedes dormido y tener que ir a sitios con mucha prisa?

Tampoco desperdiciamos los momentos porque éstos nunca vuelven.

Pero creo que aquí la gente no lo sabe.

No saben que las verdaderas horas son los latidos del corazón. Que es una brújula que siempre lleva hacia el norte.

Por este motivo he traído una de las enciclopedias de la Ciencia de los Colores. La cual también es conocida como «la ciencia de las ilusiones» (porque viene de Yolovi).

Esta enciclopedia contiene la fórmula exacta —números y dibujos, en realidad— para que podáis construirla aquí.

Pero ¿qué es exactamente la Ciencia de los Colores?

Es una ciencia que se basa en las ilusiones. Éstas nacen constantemente en todos los rincones del planeta; en cualquier lugar, en cualquier momento.

En cuanto aparece en un sueño, en una sonrisa o en un pensamiento, van a parar a una fábrica, donde hay una máquina enorme que, con las ilusiones, crea burbujas que no pueden romperse.

Las burbujas viajan a través de los segundos hasta llegar a las estrellas; y una vez que han llegado hasta allí la luz se filtra en ellas, creando así un nuevo color.

Esta ciencia no solo consiguió solucionar el problema de los nombres: también consiguió que ninguna ilusión pudiera desaparecer o perderse.

En ocasiones desaparecen porque sí o se pierden porque no saben cuál es el camino que tienen que seguir. Y cuando esto pasa, una gran tristeza nos envuelve y nos convierte en seres con mucha prisa que no disfrutan con los charcos, que no detienen los días grises para reír. Que no siguen sus latidos hasta el fin.

Nos sumerge en un lugar en el cual los sueños se observan a través de pantallas, bajo el interminable sonido de un reloj de cuco.

Pero todo esto se solucionará ahora que tenéis la fórmula.

En otra ocasión os contaré más detalles de Yolovi, como cuáles son los platos típicos; cómo son nuestras lavadoras…  —os aseguro que ambos temas son muy interesantes—.

O quizá os hable de los descubrimientos niorjianos.

¿No conocéis los descubrimientos niorjianos?

© Némesis Fuster. Todos los derechos reservados.

 

 

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