Antídoto para olvidar. O Antídoto para recordar

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La maldición de las Hell

Bruja de sangre,

Bruja por nacimiento.

Si me intentas arrinconar,

Quemaré hasta los cimientos.

Hallarás la eternidad,

Pero yo permaneceré aquí para la posteridad*

*Perteneciente al manuscrito.

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Todo antídoto que se precie tiene una historia. En algunas ocasiones estas se basan en antiguas leyendas o en memorias escritas de brujas que quisieron transmitir su legado, dejar constancia de sus hallazgos a las siguientes generaciones.

Hay brujas que desearon plasmar su huella en el interludio del tiempo para demostrar la existencia de mundos paralelos; pequeños universos disfrazados dentro de lo común. Realidades alternativas que desconocemos, y que tienden a desaparecer en un enorme océano donde las olas que vemos son las que apreciamos a simple vista.

La magia siempre ha estado aquí, pero la obviamos. Porque para alcanzarla es necesario buscarla. No puede aparecer sin más.

Este antídoto en concreto lo creó alguien cuya identidad se desconoce. No se tiene constancia de ningún archivo donde aparezca el apellido ‘Hell’. ¿Quiénes eran esas brujas malditas?

Fue apodada como ‘Nostalgia’ por los creyentes y seguidores de las ciencias ocultas, quienes han relatado que, tras su muerte, se convirtió en ese espacio entre la memoria y el olvido. Al que quienes han amado alguna vez, han accedido sin darse cuenta.

Se estimó que vivió alrededor del siglo XVI. Eran tiempos difíciles para la brujería, así que intuyendo que se aproximaba su fin, se deshizo de todos sus manuscritos de hechizos y encantamientos.

Excepto de uno.

Fue encontrado posteriormente en un sorprendente buen estado de conservación, escondido debajo de unos tablones, en el suelo de su alcoba. Lo precedían cartas manuscritas en una lengua que la ciencia del siglo XX no pudo determinar —han indagado en el lenguaje que menciona, el ‘jironés’, sin hallar respuesta—.

Se anunció su descubrimiento y posterior exposición en un conocido museo de Baltimore. Pero fue robado. No pudieron localizarlo.

Previamente, una erudita anónima había copiado todos aquellos fragmentos del manuscrito que pudo entender. A simple vista parecen no tener conexión entre sí, pero hay que recordar que están incompletos.

Tras un exhaustivo análisis, se reveló que era la historia de una joven enamorada que trataba de encontrar un remedio para la maldición que perseguía a su familia. Para ello crea un antídoto cuya finalidad es la de que tanto ella como su amado se recuerden o se olviden, dejando en manos de los dioses dicho porvenir y aceptando las consecuencias posteriores.

Cuentan, que en sus orígenes solamente podía ser comprendido por quienes habían visitado Nostalgia. También por los seguidores de la religión neopagana ‘wicca’. Por todo aquel soñara o deseara hacerlo. Pero lo más relevante es que sus escritos no solo asentaron las ilusiones de los creyentes, antes mencionados. Ya que también devolvieron al resto de la población algo que se había perdido: la fe en la magia.

A continuación los expondré.

«Me he bañado en el río durante una noche de tormenta.

Le he hablado a la luna. A las estrellas».

«Para encontrar el objeto perdido:

El duende de los secretos,

Los sapos del desván,

El vigía del sueño,

Eres material.

Aquí».

«He buscado ramas de sauco tras salir corriendo de (no menciona ningún nombre, sino que dibuja un trébol). ¿Hui por temor a amar o lo hice por el temor a no ser amada? La maldición de la que tanto oí hablar en mi infancia, en las épocas de duelo. Cuando el alma se fragmentaba en mil pedazos tras precipitarse por el vacío.

 En algún momento me perdí. Entonces se presentó ante mí un ciervo. Hablaba jironés, puesto que lo entendí. Me preguntó el motivo de que no estuviese sollozando, dado que podía oír cómo, en lo más profundo de mí, un desgarro que no era llanto sino pena, le ensordecía. En ese momento vio en mis ojos que era presa de la maldición que por consanguinidad me persigue, así que, contoneándose en el ritmo de la luna, me consoló. Y me habló acerca de la solución».

«Clomest Vran Fijud»

«Me buscas allí donde sabes que nunca me encontrarás.

Te olvido,

Me olvidas.

No te olvido,

No me olvidas».

«Aquel ciervo ha resultado ser un genio. Pertenece al elemento aire. Al parecer soy yo quien lo invocó. ¿Cómo lo habré hecho? ¿Todos aquellos consejos de las ancianas han surtido efecto? No…, ellas no me hablaron de ninguna solución. Me dijeron que debía aceptar el apellido ‘Soledad’. Que nadie podría acercarse a mí jamás».

«Tengo en mi mano un frasco pequeño. Su contenido es brillante. Hojas de abedul, raíz de lirio, almizcle y agrimonia. Lo dejé reposar tres amaneceres».

«Me contó que nuestros finales se escriben en un enorme libro, el de los destinos, antes de que veamos la luz por primera vez. No hay maldición capaz de interponerse, no hay mal que no tenga remedio.

Este antídoto me llevará hacia donde he de ir. Con él recordaré u olvidaré. Y cuando lo haga, mi amado también lo hará».

«Me pregunto qué pasará cuando realice el ritual. El genio me ha advertido. Tiene que ser lejos del pueblo, porque caerán luces del vacío. Además, la maldición puede fortalecerse. Pero no me importa».

«Stulmij Praboc Xenvyd»

«Para recordar. Para olvidar

Beberlo

Pronunciar tres veces

Me marcho de tu recuerdo, pero solo durante un momento,

Y tú desapareces en el transcurso de una vida, sin dejar espacio para la ida.

¿Agitarás los saucos hasta que estos emitan algún sonido?

Si es así, abre las puertas y ventanas.

Para que hable con la estela que nos llevará hacia donde están las hadas.

Si no es así, permanece en tu tumba,

Que los dioses se llevarán la memoria, y el tiempo nos borrará para siempre».

«Escribo estas rápidas palabras. No entendía la maldición. Tampoco esperaba que cayeran meteoritos. Aun habiendo realizado el ritual en las afueras, todos pudieron ver el espectáculo de luces que se produjo, o más bien que yo provoqué. Saben quién soy. En las palmas de mis manos se han dibujado lo que parecen ser las fases de la luna. He intentado borrarlas, sin conseguirlo.

Ahora me dispongo a abandonar la que ha sido mi casa. No sé quién leerá esto, pero tienes que saber que el secreto para que funcione es que no sea secretoDejar que germinen los sentimientos en tu interior como las aguas dulces. Abrazar tus creencias sin importar lo que piensen los demás. Se asemeja a una balanza que guarda todos los misterios del universo. Donde, lo único que importa es que tarde o temprano seremos polvo».

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Después de darse a conocer, numerosos curiosos intentaron fabricar el antídoto. Algunos confirmaron su funcionamiento, pero otros no, así que se dedicaron a repicar argumentos en contra del museo.

Quedarán las dudas sin esclarecerse: ¿Funcionó el antídoto? ¿Con la caída de meteoritos se rompió la maldición?

¿Olvidó o recordó? Bueno, en realidad no importa, porque todo estaba escrito en el libro de los destinos.

 

 


A quienes disfrutasteis leyendo ‘Ritual para ser bella por siempre’.

©  Némesis Fuster. Todos los derechos reservados.

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